miércoles, agosto 04, 2010
domingo, abril 25, 2010

A Amapola
Llegaste a mi vida hace casi un año, eras tan chiquita que hasta daba miedo tomarte, llegaste un frío día de invierno, un día frío pero muy cálido, lleno de felicidad, y de gente importante alrededor mío, en fin, un día perfecto. Recuerdo que cuando llegaste supe al instante serías Amapola, y así te conocieron todos, pero ahora te has ido, al igual que la felicidad de esos fríos días de invierno, vas flotando suavemente hacia el mar, a encontrarte con miles de amigos nuevos, a perseguir a los peces y cangrejos, a molestar a las estrellas de mar y a roer corales, a nadar y flotar libre por el mar.
Siempre supe que no vivirías mucho, pero nunca pensé que partirías tan pronto, ahora tendrás un espacio enorme donde jugar y explorar y no solo el reducido espacio de un solitario departamento, algún día nos encontraremos nuevamente, cuando yo también parta hacia el mar y nuevamente volvamos a jugar, y vuelvas a morder mis calcetines y a subir por mis piernas.
Adiós Amapola, te llevas más que solo tu recuerdo, si no parte del recuerdo de la felicidad que sentía en el momento en que llegaste a mi vida.
viernes, marzo 26, 2010
Mirando al horizonte un paisaje muchas veces deseado, me encuentro solo con escombros y un mar azul que se ha vuelto gris y más salado que de costumbre por todas las lágrimas ahí derramadas. Hoy he visto la muerte y la destrucción tres semanas después que se presentara a invadir el tranquilo sueño de miles de personas, he aguantado las lágrimas sólo por cumplir mi deber de apoyar a toda esa gente que vio sus vidas invadidas por toda esta destrucción y por que una persona que caminaba a mi lado me dio fuerzas cuando comenzaba a perderlas.
Hoy subí a un bus en un lugar conocido y tranquilo, y desperté en otro donde el dolor y la desolación estaba en cada rincón donde fijaba mi vista, comencé a divisar a los primeros sobrevivientes de una noche de pesadilla que aún buscaban sus pertenencias entre escombros de casas que los albergaron tantas noches felices, las escenas eran siniestras y se repetían una tras otra, como un pueblo fantasma que había sido bombardeado en una guerra que solo atacó ese lugar que alguna vez fue un tranquilo pueblo costero, mi ánimo y esperanza decaían a cada paso que daba, hasta que apareció su gente, estrechó mi mano y agradeció cada una de mis palabras y sonrió al recibir lo poco que podía entregarle en ese momento, la sonrisa mas radiante que alguna vez recordaré, una sonrisa que es símbolo de fuerza y esperanza, sus abrazos y voces me dieron a mi las fuerzas y esperanzas que yo venia a entregarles, y me ayudaron a sentirme totalmente vivo.
Hoy vine al sur a entregar ayuda, y un poco de apoyo, pero fui yo el que recibió un gran regalo, vuelvo a casa lleno de vida y esperanza, sabiendo que el espíritu humano no podrá ser doblegado mientras exista en el una gota de esperanza.
Hoy me tocó vivir una experiencia que tocó mi corazón y me hizo sentir totalmente vivo, lleno, agradecido de estar y de poder seguir.
Hoy vuelvo a casa totalmente feliz por el simple hecho de estar vivo y por poder entregar y compartir una sonrisa y unas pocas palabras con esa gente tan llena de vida entre tanta muerte.
Hoy vuelvo a casa, ahora me toca vivir.
Camino a Santiago, sábado 20 de marzo.
martes, febrero 16, 2010
A nadie
Mi corazón se rompe como muchas otras veces antes, ¿cual es la diferencia?, que esta vez no sé si tenga fuerzas para seguir recogiendo los pedazos que van quedando en el camino, creí volar nuevamente, y me aferré con todas mis fuerzas a un sueño inconcluso, traté, prometo que lo hice, di todo lo que podía, solo dejé algo para el mañana, quizás ese fue el error, mirar adelante sin ver lo que tenia en frente, nuevamente llega la noche y mi vieja compañera se apodera de todos los rincones de mi departamento, que cada vez se hace mas grande, o quizás soy yo el que se va encogiendo, pero de todas formas demasiado lento, muy lento para mi gusto, ya nada calma el dolor, solo lo hace mas fuerte, inunda ese agujero que siempre ha estado ahí, pero que a veces disminuye hasta casi desaparecer, pero hoy consume, y se hace gigante atrapando todo lo que está a su paso, tragando y escupiendo mis sueños, esperanzas y recuerdos, los escupe y me hace verlos, sentirlos, palparlos, casi puedo saborearlos y recordar todos esos buenos momentos que han quedado tan atrás, alejándose cada vez más, pero incrustándose en lo mas profundo de mi alma, dejándola casi sin espacio para poder vivir, solo quiero creer, no sentirme un idiota y creer, saber que lo que creo y veo no es solo parte de un sueño romántico que está dentro de mi cabeza, saber que estarás ahí cuando despierte por la mañana y que no te iras cuando vuelva a cerrar los ojos.
lunes, julio 06, 2009


