martes, septiembre 09, 2008
si va a leer deje su mensaje que lo disfrute
Camino a la luz. (el final del corredor)
Al despertar todo estaba oscuro, solo se veía una luz anaranjada al final de lo que parecía un pasillo que no era mas que un punto a la distancia, comencé a caminar hacia ella con los brazos extendidos temiendo chocar con algo. Cuando llevaba unos diez pasos avanzados, tropecé con algo que estaba tirado en el piso, sin saber por que le hablé y sin saber por qué me respondió. Ese algo resultó ser una persona, que al igual que yo, despertó en medio de la nada y comenzó a caminar hacia la luz, pero él había desistido, ya que no confiaba en ella, se había sentido más segura en medio de la oscuridad, sin hambre ni frío, ahí tirada hasta que algo pasara. Traté de convencerla de que siguiera adelante conmigo pero no tuve éxito, después de rendirme en mi intento, seguí avanzando hacia mi luz de esperanza en medio de esa oscuridad, dejando atrás esa figura que sin saber por que me resultaba demasiado familiar.
Pensé que sería mejor buscar la orilla, para así aferrarme a algo al caminar y de esa manera sentirme un poco mas seguro, me detuve y caminé treinta pasos hacia la derecha sin voltearme en esa dirección, si no que caminando de lado con la vista siempre fija en la luz y con mi brazo derecho extendido para tocar la pared (si la había), y no chocar con ella, pero no encontré nada. Un poco desilusionado, pero sin ánimo de darme por vencido, caminé cincuenta pasos mas de la misma manera, pero el resultado siguió siendo el mismo, en ese momento pensé que lo más probable era que había equivocado el lado y que la pared mas cercana estaba hacia la izquierda, extendí mi otro brazo y comencé a devolverme de la misma manera en la que había llegado.
Cuando hube avanzado ochenta pasos, (y si no me había desviado demasiado), debería estar en el mismo lugar del que había partido, tomé aire y comencé a andar nuevamente contando mis pasos tal como la vez anterior, caminé ciento noventa sin encontrar nada, ya mi desilusión era plena, no sabía por que estaba allí, no sabía donde estaba, no sabía hacia donde iba, todo era oscuridad, (excepto la luz al final del pasillo, aunque ya siquiera estaba seguro que fuera un pasillo), sin saber que hacer, comencé a sentir miedo, y si esto era lo suficientemente ancho para alejarme de la luz y perderme definitivamente en la oscuridad?, pensando en un metro por paso y pensando en que ya había contado doscientos setenta, el pasillo o lo que fuera medía al menos doscientos cincuenta metros, y pensando en que la luz era solo algo diminuto a la distancia, ¿quién me podía asegurar que aquello no era mas que la ranura de una puerta de la cual yo no tenía la llave y que se hallaba mucho mas cerca de lo que parecía?, pero por otra parte había caminado ciento noventa pasos hacia la izquierda y la perspectiva en la cual se veía la luz no había cambiado en absoluto y si esa luz hubiese sido algo tan pequeño como una ranura y se hubiera encontrado a una distancia prudente, por lo menos se hubiera movido un poco hacia la derecha, por un momento no supe que pensar, por otro lado había contado trescientos cincuenta pasos, eso quería decir que no me había tomado mas de seis minutos todo eso, recordé a ese extraño ser tirado en el piso y no quise darme por vencido y terminar igual que él, seguí pensando que podía alcanzar la luz antes de lo esperado, volví a caminar ciento ochenta pasos hacia la derecha para al menos volver al punto del que había partido y así mantener la ruta por la que venía.
Al intentar caminar hacia la luz nuevamente, sentí que mis piernas flaquearon y caí hacia delante con mis brazos extendidos pero algo detuvo mi marcha, algo frío, muy liso, en mis pies yacía una especie de cable muy grueso (fácilmente confundible con una serpiente), el cual había provocado mi caída, traté de incorporarme y me di cuenta que la luz seguía igual de pequeña al otro lado del muro, pero ahora se había vuelto mas brillante, seguí tocando la pared que me separaba de la luz, ahora totalmente seguro que era una especie de vidrio mas flexible, y no dudé en romperlo, lo golpeé con mis puños tan fuerte como pude y miles de trocitos de esa pared se incrustaron en mis manos, sentía como la tibia sangre comenzaba a cubrirlas, pero ni eso ni el dolor importaban ahora, cada vez me sentía mas cerca de mi meta, agrandé el agujero con mis pies y lo atravesé, no sabía porqué, pero mi corazón latía mas fuerte que nunca, ahora sí, la luz se estaba agrandando, me llamaba, algo en mí me decía que no fuera, recordé a la persona tirada en el piso y la sentí parte de mí, como si hubiese estado solo en mi cabeza tratando de aconsejarme y ahora me rogara que volviera, que no me acercara a la luz, todavía se adherían a mí trozos de ese extraño vidrio, estaba bañado de una mezcla de sangre con un líquido viscoso que corría a mis por mis pies hacia la luz, sin poder explicarlo ese líquido me pareció demasiado familiar ya no había dolor, solo ansiedad, me di cuenta que la luz era cada vez mas grande y no porque yo fuera acercándome hacia ella, parecía tener vida propia, como un agujero que se agranda por si mismo para tragar todo lo que está a su alrededor , la luz se hacia cada vez mas potente, mas intensa, la oscuridad se estaba yendo, podía ver mi cuerpo que estaba completamente desnudo, podía ver mis manos que me parecieron demasiado pequeñas y que al igual que el resto de mí, estaban cubiertas de sangre mezclada con ese extraño líquido, todo era muy familiar, pero ¿porqué?, por un momento me detuve, no sabia por que , pero la luz se hacia cada vez mas grande, ya con mayor claridad pude darme cuenta que lo que me había parecido vidrio en una primera instancia, era una especie de membrana transparente, que la sangre en mi cuerpo y mis manos no era mía, ya que no tenía ninguna herida, por un momento comencé a entender, no había encontrado paredes por que no había caminado y cuando realmente lo hice, caí y choqué con aquel muro que ahora estaba completamente destruido, nunca había encontrado a ninguna persona, ya que solo era una voz en mi cabeza que bien pudo ser mi conciencia, comencé a recorrer el lugar con mi vista y lo reconocí inmediatamente, de improviso la luz se hizo demasiado grande y potente, ya no era anaranjada si no de un amarillo pálido, era tan fuerte que daño mis ojos y tuve que cerrarlos, sentí que unas manos demasiado grandes y fuertes aferraban y tiraban mi cabeza, el dolor no se hizo esperar, traté de aferrarme del piso, de los restos de membrana, de las paredes circulares que me rodeaban y que ahora si que podía ver claramente, pero mis manos resbalaban al contacto, miles de sonidos llegaban a mis oídos desde la luz, dañándolos y penetrando fieramente en mi cabeza con un agudo dolor, la luz ahora demasiado brillante dañaba aún más mis ojos traspasando mis párpados cerrados, comencé a desesperarme, la luz, los sonidos, el dolor, me estaba asfixiando, no podía respirar, tome una bocanada de aire que se incrusto como miles de agujas en mis pulmones, el dolor era demasiado intenso, necesitaba respirar, pero el sufrimiento era insoportable, sentía que mis pulmones iban a reventar, comencé a llorar, a gritar, traté de abrir los ojos pero la luz taladró incluso mi cerebro, lloré mas fuerte, sentí un frío intenso, las manos aflojaron su presión, continué llorando con todas mis fuerzas, con miedo, con dolor, escuché suspiros de alivio a mi alrededor, de emoción, risas y felicitaciones de todas direcciones y una voz aguda y fuerte que decía;
- No se preocupe salió todo bien, es un niñito sanito...
Fin.
miércoles, febrero 20, 2008
Comenzó cuando era muy pequeño, ni siquiera recuerdo bien el cuando, solo el donde, no se si fue una fría mañana de otoño o una cálida tarde de verano, solo se que llego, no golpeo mi puerta como suele suceder, solo entro de golpe. Empujándome con su fuerza contra la pared de mi habitación, su golpe fue con tal violencia que miles de lagrimas explotaron de mis ojos, mi pecho se hundió y quedo así para siempre, dentro de un agujero que me recuerda cada ves que me miro al espejo su arribo...Con su arribo me robo muchas cosas, perdí mi risa, mi voz, mi soledad y mi alegría, pase a ser un zombi preso de sus reglas, mis ojos ya no miraban como antes, ahora solo veía maldad, pobreza y sufrimiento, lo que antes me parecía bello ahora solo era podredumbre y caos, traté de esquivarlo lo prometo, pero su golpe era inevitable, hasta el día de hoy trato de escapar a su sombra, pero ya es demasiado tarde, ahora solo veo un rostro cansado al mirar mi imagen, ahora solo quiero gritar, pero de hacerlo la gente pensaría que estoy loco, ya no puedo hacer nada un día llego, madure y perdí lo único bello k tenia por dar, mi inocencia...
miércoles, octubre 10, 2007
El encuentro. Amor virtual
Estaba nervioso, sentía un vacío en el estomago a causa de la ansiedad, ¿qué pasaría si no le agradaba?, sabía que habíamos pasado muchas noches creando historias y conversando, pero eso siempre había sido a través de una pantalla, y ahora sería diferente, después de casi dos años de romance cibernético nos conoceríamos por primera vez, encendí un cigarro, llevaba mas de dos meses sin fumar, pero la situación lo ameritaba, ¿me reconocería?, ¿la reconocería yo a ella?, miles de preguntas seguían girando en mi cabeza, levante la vista y entre toda la gente que a esa hora colmaba el paseo ahumada la vi, caminaba lentamente como si nada de lo que tenia alrededor importara, se acercaba lentamente hacia mí, todos sus movimientos me parecían exquisitos, estaba totalmente embrujado ante su presencia, ella aún no me había visto pero yo no podía despegar los ojos de ella, cada vez estaba mas cerca, ya todas mis dudas de habían disipado, pensé en ir a su encuentro pero estaba pegado al suelo, ¿como la saludaría?, ¿le daría un abrazo?, ¿un beso de amigo o uno en los labios?, nuevamente me sentí aterrado, mis piernas comenzaron a temblar, nuevamente pensé en huir de ahí cuando me vio.
A partir de ese instante todo fue magia, al ver dentro de sus ojos supe que no tenia nada que temer y que solo debía dejarme llevar por mis sentimientos, todo lo demás sería mágico, como siempre lo había sido entre nosotros, todo a mi alrededor me pareció fuera de lugar, las personas los ruidos, todo era un molesto decorado para tan sublime momento, lentamente mis sentidos fueron agudizándose, percibiéndola solo a ella, todo mi ser estaba enfocado en su figura, nada me importaba, mis oídos fueron cerrándose a cualquier sonido que no fuera el de sus pasos, mi vista no veía nada mas k sus ojos, mi nariz solo olía su perfume, mi piel ardía por sentir el contacto de la suya y mis labios rogaban por el sabor de sus besos, estábamos frente a frente, ella con la sonrisa mas radiante y sincera que jamás había visto, yo con todo mi ser entregado a ella, tomé su mano sin decir nada y ella cerro sus ojos entregándose a una muy tierna invitación, nos besamos tierna y suavemente, ya nada mas importaba, éramos solo dos personas en una calle vacía, solo escuchaba el latido de su corazón y su suave respiración, temía incluso que mi propio corazón se hubiera detenido, aunque no importaba, todo mi ser estaba enfocado en recordar y grabar cada detalle de este momento, lentamente me aleje de ella sin soltar sus manos, nos miramos y sonreímos, comenzamos a caminar en silencio por calles desiertas solo éramos ella y yo, no necesitábamos palabras para demostrarnos lo que sentíamos en ese momento, llegamos al parque forestal y ahí nos detuvimos un momento, nos sentamos en el pasto y nos dimos un largo beso, por fin me atreví a hablarle:
¿Qué quieres hacer le pregunte?
No lo sé, me dijo, tú eres quien conoce esta cuidad.
Sonreí sin saber que decirle, todo era tan hermoso, tan perfecto, un sentimiento de profunda tristeza me invadió de súbito.
¿Qué sucede? Me dijo mirándome a los ojos, tienes una mirada demasiado triste, ¿te encuentras bien?
Mejor que nunca, respondí, y ese es el principal problema, se que mañana volverás a tu cuidad y a tu vida, y esto solo será un bello recuerdo, pero mi alma estará por siempre vacía al llevarte tú todo el amor que tengo por ti, mis labios estarán por siempre áridos al no poder nutrirse con los tuyos, mis oídos ensordecerán al no oír tu voz, mis ojos se negaran a ver por no poder mirarte, y mis manos se negarán a volver a tocar otras que no sean las tuyas.
¿Quieres que me vaya?, creo que es lo mejor que puedo hacer, se puso de pie y comenzó a caminar, pero se detuvo solo a dos pasos, me miró y sonrió:
Sé que nuca podremos estar juntos, al menos no en esta vida, pero no puedo alejarme de ti sin llevarme el olor de tu piel, el sabor de tus besos, el tacto de tus manos y el sonido de tu respiración junto a mi oído.
Extendió sus manos con las palmas hacia arriba, demostrándome que ella estaba tan desarmada como yo, me puse de pié y las tomé entre las mías, nos besamos esta vez con mas intensidad y comenzamos a caminar hacia mi departamento lentamente, sin hablarnos, como si alguna palabra pudiera estropear este momento, como si con cada paso que diéramos fuéramos acumulando un poco mas de placer, era como si quisiéramos hacer de este momento un momento eterno.
Caminábamos sin fijarnos en nada, éramos solo dos amantes sin nada mas alrededor, nadie nos podía ver, nadie nos escuchaba, éramos dos siluetas entre calles desiertas, solo escuchaba sus pasos, el latido de su corazón y su respiración, llegamos al departamento y la invité a entrar, por un momento una sombra de duda nubló su rostro, pero solo fue un segundo, al instante sonrió y su rostro se iluminó de nuevo, estaba radiante, preciosa, su belleza no tenia límites, pensé en poner música pero sabia que solo sería un estorbo, comenzamos a besarnos tiernamente, sabiendo lo que venia, disfrutando cada momento, acumulando el máximo de placer, tocándonos por primera vez, sintiendo nuestros cuerpos, conociendo nuestras formas, lentamente entre besos y risas llegamos a mi cuarto, ella se recostó de espaldas en mi cama mirándome con una expresión de placer y amor que nunca antes había visto en los ojos de una mujer, quizás era por que sabíamos que esta sería la única vez, por eso ambos estábamos dispuestos a no guardarnos nada, estiro sus brazos hacia mí y yo me deje llevar hacia su mundo.
Nos desnudamos lentamente el uno al otro, mirándonos sin vergüenza cada detalle de nuestros cuerpos, nos contemplamos largamente sonriéndonos tocándonos, pero sin hablar, sabíamos que cualquier cosa que nos dijéramos en un momento así podría romper la magia, incluso sonar falso o tan sincero que podía dejar una marca imborrable en nuestros corazones, nos besamos y nos entregamos al mas antiguo placer, besándonos y recorriéndonos con nuestras manos y bocas, sintiendo como nuestros cuerpos se estremecían al contacto de nuestras manos, gimiendo de placer al contacto de nuestro labios, hicimos el amor primero larga y pausadamente, luego de manera mas apasionada, abrazándonos fuertemente pero sin hacernos daño, ella sobre mí, yo sobre ella, solo éramos un cuerpo que se había fusionado al momento de yo entrar en ella, sabía que la amaba pero no podía decirlo ya que el daño seria demasiado grande, cerré mis ojos justo en el momento que el placer llegaba al máximo, todo fue felicidad, nos abrazamos fuertemente y así nos quedamos uno al lado del otro sin decir una palabra recostados rodeados de oscuridad.
Tenidos allí muy cerca el uno del otro, sentíamos como se mezclaban nuestras respiraciones y como se iban alejando cada vez mas, perdiéndose en un trance eterno.
Lentamente abrí mis ojos y al hacerlo comenzó a filtrarse suavemente la luz entre mis párpados, junto con la claridad comenzaron a llegar los sonidos del ambiente, cada vez más y más, sus latidos, su respiración, murmullos, risas, gritos, bocinas, motores, todo un mar de sonidos invadió mis oídos al mismo tiempo que abría por completo mis ojos quedando cegado un instante por la luz que brillaba ante mí, parpadie un par de veces y la miré fijamente y ví que ella también me miraba, sonreí con una sonrisa llena de amor y sinceridad y ella me regalo la más dulce y linda sonrisa que jamás hubiera visto, por un instante todo volvió a detenerse, luego ella bajo la vista y ambos comenzamos a caminar, alejándonos lentamente sin mirar atrás, habiéndonos entregado todo lo que debíamos y deseabamos.
Fin.
lunes, agosto 20, 2007
ayer me hice esa pregunta cuando me enteré que a mi abuela se le murió una de las últimas vecinas que le van quedando, su mejor amiga se fue hace tiempo y desde ahi ha ido viendo como van muriendo una a una las personas con las cuales vivió toda una vida, mi abuelo murío hace mas de 10 años y de ahi ella ha vivido sola, por que quiere mas que por falta de cariño, pero que se le va a hacer, es una vieja enchapada a la antigua, se cree italiana, ha vivido toda su vida en ese barrio, vio crecer a sus hijos ahi, en esa misma casa murio la persona a quien amó durante mucho tiempo, vio a sus hijos encontrar pareja en ese mismo barrio, en fin, podria estar toda una noche enumerando eventos, pero la idea de este escrito no es esa, si no mas bien pensar que será lo que pasa por la cabeza cuando uno va viendo como desaparece la gente..., quisas uno piensa, ya luego me tocará a mi, o, ojalá que no me toque, todo depende del miedo que uno le tenga a la muerte, o del cariño que uno le tenga a la vida, no lo se, cada vez que miro a mi abuela mas me aterra la vejez, su soledad, el vivir de una vida que ya fue, rodeado de fantasmas y recuerdos, haciendo la misma rutina que durante años acompaño nuestros dias, hay una propaganda en el cable de un abuelo que habla de la perdida de su esposa, y dice una frace que ha sonado todos los dias desde que la ví en mi cabeza, "hay cosas con las cuales se puede vivir, pero uno no se acostumbra" espero que ese día no llegue aunque sé que es inevitable, no por miedo a la muerte, sino que a la vejez y a la soledad.
miércoles, junio 13, 2007

Al amanecer, él despertó con unas enormes ganas de vivir y de encontrar su destino, se levanto de un brinco de su cama y dio gracias a Dios por vivir un día mas, sintió el frío del piso en sus pies descalzos y camino sin prisa al baño.
Esa mañana el cielo estaba cubierto por unas tristes nubes grises que ocultaban el sol, pero eso no impidió que él llevara a cabo su plan, él quería encontrar su destino y no iba a dejar que un par de nubes lo detuvieran. El pensó que la mejor forma de hacerlo era en el mar, la idea se le vino a la cabeza cuando estaba en la ducha y miraba como el agua caía a través de la rendija del desagüe y recordando la letra de una canción de los cadillac “todo va hacia el mar, todo va hacia el mar...” pensó , por que no?, sonrió y dejo que el agua mojara su rostro.
Era cerca del medio día cuando él dejo su casa para acercarse a la orilla del mar, sacó su barca de la orilla y se hizo a la mar, navegó cerca de dos horas antes de que la tormenta llegara, solo Dios sabia lo que le esperaba.
Al navegar él solo pensaba en que seiba a encontrar al terminar su viaje, como no llevaba mapa alguno, solo se dejaba llevar por las corrientes, estaba medio dormido por el lento movimiento de las olas y el crujido de las tablas, cuando un fuerte trueno lo despertó, al mirar vio que un gran diluvio se le venia encima y una gran ola cubrió su bote, ya era muy tarde para regresar.
Despertó rodeado de agua y vio un universo para él desconocido, con peces y colores que jamás hubiese soñado siquiera ver, avanzó lentamente para no ahuyentarlos y se dio cuenta que su cuerpo era muy liviano y un rayo de preocupación paso por su mente, pero un enorme pez que pasó frente a sus ojos le distrajo su atención.
Él siguió bajando lentamente y con un poco de precaución, observando el maravilloso universo que lo rodeaba, las extrañas plantas que danzaban al ritmo de las corrientes, los colores brillantes que desaparecían al acercárseles y lo hermoso que se veían los rayos de sol que penetraban como espadas la superficie del mar, nuevamente la preocupación se le vino a la cabeza y sin saber por que deseó subir y salir de ahí rápidamente, pero cuando la mente comenzaba a aclarársele, vio una enorme ave marina que volaba sobre el mar aleteando lentamente, demostrando que ahí solo había paz y tranquilidad, nadó para alcanzarla y tocarla ya que solo había oído de ellas pero nunca había visto ni menos tocado una manta raya, rió mas alegre que nunca, ya que su piel era suave y fría, se afirmó a ella y comenzó a volar... El ángel del mar lo llevó a conocer las profundidades y los rincones mas recónditos del océano, los mas oscuros y los mas desconocidos, allí vio aquellos monstruos marinos de los cuentos de hadas, paisajes inimaginables, criaturas totalmente desconocidas, pero nuevamente la preocupación empañó sus pensamientos, se acordó que las leyendas decían que la manta era el ave del diablo y cosas por el estilo y rió de su estupidez, pero de pronto su cara palideció, no pudo pensar mas que en una cosa, la más importante, y comprendió el porque de su preocupación, se volvió y trató de nadar, subir, pero ya era muy tarde para pensar en respirar...
Fin.
Dago®

